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10 Años de poesía

 

 

Hoy en día las Calaveritas Literarias son toda una tradición en la poesía popular mexicana. La primera publicada, en el periódico El Socialista, data de 1849 y es a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX que se popularizan. Aunque es difícil precisar su origen lo cierto es que desde siempre han estado vinculadas a la irreverencia.

Parece que inicialmente estos textos surgen a manera de versiones irónicas en las que se hacía burla de la solemne costumbre, muy popular en la época del Virreinato, de los largos epitafios en los que se exaltaban de manera ridícula y exagerada las pocas virtudes de los nobles y los poderosos del momento.

Estas sátiras iniciales darán paso a composiciones que toman por eje fundamental la crítica social y que tienen como blanco de sus chanzas a los miembros del Estado y se burlan de sus gobernantes. Textos, ya imaginaran, que han resultado por supuesto prohibidos y censurados a lo largo de la historia.

El poeta mexicano Juan Domingo Arguelles escribió a este respecto lo siguiente:

Siendo las calaveras un subgénero poético mexicano, emanado del sentimiento popular, surge para censurar, criticar, atacar y ejercer la burla contra los poderes establecidos de todo tipo (político, social, económico, cultural, etcétera), a manera de festiva revancha contra los que en vida siempre ganan.

No obstante, las claveritas también se realizan para festejar la amistad y realizar mofas a compañeros y amigos. Divertimentos en los que se deja volar la imaginación y de manera jocosa se cuenta qué le ha pasado a la muerte, o le pasará, cuando aparezcamos en su lista y venga por nosotros o nuestros seres queridos.

El Taller de Poesía Ciudad de Bogotá, Los Impresentables, conoció esta tradición hace unos cuantos años y desde entonces hemos tratado de acercarnos a ella. Aunque la tarea ha sido divertida, en principio no resultó tan fácil como lo imaginamos. Más que nada porque a los colombianos nos cuesta relacionarnos con la muerte de una manera diferente a la solemne que nos han impuesto la tradición y costumbres que heredamos de los españoles.

En versiones anteriores realizamos calaveritas para repartirlas entre nosotros el 1 de noviembre en eventos festivos. Este año, como todo ha sido virtual, los textos que se realizaron tienen por protagonistas a reconocidas personalidades de nuestro entorno social. Por este motivo hemos decidido publicar los textos que salieron producto de la experiencia para compartirlos con ustedes y celebrar así el Día de los muertos.

 

 

 

 

 

 

¡La calaca ataca en Bogotá!

 

Por Luz Angélica Alvarado

 

 

 

A Rojas Herazo

 

 

Un pintor de realidades,

visos de mar de infancia,

Tolú y sus amistades

llorarán esta distancia.

 

Escritor de soledades,

ha sido llamado al patio.

Narrativas ficcionales

ya no podrán salvarlo.

 

Te vestiste de nostalgia.

Aroma a animal muerto.

Costumbres de tu estancia,

el Caribe en tu cuerpo.

 

Angustiarse es de cobardes

por la tinta a media mano.

Si acá queda tu arte

qué importa lo lejano.

 

¡Ay! Héctor, querido Héctor.

Ni modo, llegó la hora,

aunque sientan como error

que la muerte te recoja.

 

No la odies por llevarte,

de tu corazón el dolor,

saciará al encontrarte

con tu Súplica de amor.

 

 

 

 

 

¡Ahí viene la emparedada!

Por Mónica Natalia Espitia R.

 

 

En la Tunja según cuentan

hacia la época hispánica

una joven en secreto

se casaba enamorada.

 

Don Alonso, su padre

al conocer su prometido

de baja condición social

entro en ira sin sentido.

 

Al joven enamorado

dio muerte enceguecido

mientras a su joven hija

emparedó sin motivo.

 

En las nieves apareció

un farol flotante

hacia la plaza central

se desplazaba por el aire.

 

Alguien la vio llorando,

alguien la vio sufriendo

la muerte también lloro

cuando el viento se la llevó.

 

 

 

 

 

 

 

Érase una calaca a una mujer pegada

Por Luis Camilo Dorado

 

 

A María Mercedes Carranza

 

 

 

 

En los jardines de la Casa Silva

camina la muerte y Merceditas

ambas con esmalte de Pavese

ambas como el viento que se mece.

 

Recorren los pasillos

evitando recitales

prefieren el silencio

que evitan los mortales.

 

Cuando comen el arroz

olvidado en la nevera

mercedes se sonríe

recordando sus poemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El agasajo de la muerte

Por Karen Viviana G. Álvarez

 

 

 

 

Acá no sabemos

quiénes entienden de mujeres

sus tiempos para ellos

son inexistentes.

 

Muchas han escrito poemas

también enlistado caballos

cosechado finos campos

y forjado grandes cambios.

 

Un fantasma de octubre

con incertidumbre dijo un rito:

—¡Qué revolucionaria es la muerte!

 como lo que dejó Emilia Ayarza escrito.

 

A las mujeres las acompañará la farsa

de sólo pintar calaveras y no crearlas

pero caminarán por largos puentes

el tiempo dirá quién resalta

 

¡La muerte ya no es un silencio

ahora estas mujeres

¡van a festejar el fin del encierro!

 

 

 

 

 

 

 

Materile lile lé

Por José Nicolás Díaz Roa

 

 

 

 

Le dicen el matarife

también el innombrable

como todos los mortales

este también es domable.

 

De apariencia engañosa

Tiene cara de beato

Algunos le prenden velas

No seamos tan chiflatos.

 

Dizque es un fruto maluco

de la raza del carriel

Eso escucho en mis lares

tengo que verme con él.

 

¿Hasta cuándo en la Tierra

a Colombia atosigando?

Quiero llevarlo conmigo

aún no se deja el menguado.

 

Atte: La Calaca

 

 

 

 

 

 

 

A cada marrano gordo le llega su nochebuena

Por Duglas Gómez Montaña

 

 

 

 

La calaca está de fiesta,

de fiesta los colombianos,

para Urrible será una gesta,

una gesta a lo Trajano.

 

Aun siendo el escapista,

de ésta no se salva

así vaya por autopista,

-que la calaca- lo alcanza

 

Nunca fue de nuestro agrado,

el pobrecito del ubérrimo,

se burlaban de soslayo,

sus defensores acérrimos.

 

Los compinches han pagado,

lo que otros se comieron,

ahora están del otro lado,

por culpas que ya asumieron.

 

Podrá un ser buen torero,

y haber toreado en otras plazas,

pero Iván no traga entero,

y le conoce todas sus gracias.

 

Deje de hablar tanta cháchara,

Aquí dejamos de ser pendejos,

a otros con la misma cáscara,

la calaca lo llamará a lo lejos.

 

 

 

 

 

 

 

Cabalverita

Por Luis Fernando Martínez Pacheco

 

 

 

Ahí va la María Fernanda

Gritando otra vez sandeces

Con esa cara de garra

Defendiendo a Uribe Vélez.

 

¡Estudien vagos! les grita

A todos sus oponentes

Mientras que ella rebuzna

Siempre mostrando los dientes.

 

Es muy cínica la vieja

Que defiende a los hampones

Y le ha robado las tierras

A campesinos honestos de todas las regiones.

 

Ya ni la pobre Catrina

Quiere mirarla de cerca

Por descuidada y brincona

Su hoz le expropió la muy puerca.

 

No merece un verso más

Ni un epitafio sincero

Solo espero que la historia

Le cobre hasta el último peso.

 

Es tiempo de que la gente

Piense en quien nos va a gobernar  

Y se olvide de ella y su partido indecente

Que no deja al país progresar.

 

 

 

 

 

 

 

Un Duque y un disfraz de Rey

Por Juan Pablo Quintero

 

 

 

 

En el palacio se guarda
un Duque vestido de Rey,
afuera el pueblo corea:
¡Que salga y cumpla la ley!

 

La plaza está llena de cantos,
la Parca cantando también:
!Pon tu cabeza en el suelo,
te la cortaremos muy bien!

 

Dicen que no lo hagamos,
que matar no es un bien.
No ha sido culpa del pueblo:
!Pa’ qué se disfraza de rey!

 

Un Duque en la plaza se agacha,
un Duque vestido de Rey:
!El filo del hacha te alcanza,
tu muerte es la única ley!

 

 

 

 

 

 

 

Historia Histérica

Por Laura Cabeza Cifuentes

 

 

 

 

Cabal, cuando habla

irrumpe con distorsión,

su cara, su palabra,

no tienen presentación.

 

¿Que no hubo masacre

en las bananeras?

¿que al infierno Gabriel

va a dar?

 

Más fea que su alma,

es su ambición,

pesado su karma,

Inhábil su patrón.

 

La llaman Cabal,

no por su justa posición,

de extrema derecha

es su coalición.

 

Catrina está asustada

Con esa lengua ignorante,

Ojalá no se la manden

porque allá

dice: no hay quién

se la aguante.

 

 

 

 

 

 

 

El ausente

Por Kelly Platero

 

 

 

 

Se quedó la silla vacía

en la invitación de la alcaldía

también el puesto vacante

cuando la minga terminó su travesía.

 

Parece que el gobernante 

de ésta nación tan rica

se le hace muy difícil ejercer

-No le parece importante-

 

¡Ay qué tristeza tan grande

esperar algo de Duque!

Que hasta para ir al baño 

Tienen que autorizarle.


 

La huesuda con flojera

mira este mediocre personaje

le da pereza la tarea

duda si se lo lleva…

 

 

 

 

 

 

Calaca Power

Por Maximiliano Niño Delgado

 

 

 

 

Me nombro ante ustedes

soy la muertee

pasé hoja de vida al grupo

no iba con su parecer

aun así, estoy cerca de su sed.

 

Estoy con ustedes

les he ayudado a cavar fosos

¡Pum! ¡Pam! ¡Pim!

Ahora cavaré los suyos,

que otros lleven el temple.

 

La voluntad no es exclusiva

tampoco las capas de satín,

ya no les seré evasiva

la estima y la convicción

igual seguirán ahí.

 

De mí no se ha escapado

ni el de mejor fortunio,

lo vivo algún día desfallece

no me supera ingenio alguno

sin ver el curso de su hado

con o sin superpoderes.

 

¡Ya he llegado!